Este
mes, Carmen Gloria Arce, cumple 25 años al interior de la Pontificia
Universidad Católica de Chile. De hecho, es la única institución
en la que ha trabajado desde que dejó de estudiar.
Esta titulada de Administración de Empresas,
comenzó su carrera como asistente administrativa de la casa de
estudios. En aquellos años, nunca imaginó que pasaría
su vida entre las páginas de los libros, sumergida en el variado
mundo de la literatura. Pero las vueltas de la vida la llevaron a hacerse
cargo de la Editorial Universidad Católica, que hoy busca expandir
sus títulos por todo el continente, aprovechando el prestigio
de esta institución educacional.
Tras realizar su práctica en el Departamento
de Contabilidad Carmen Gloria decidió perfeccionarse con estudios
vespertinos de contabilidad, lo que le permitió desempeñarse
exitosamente en el área de las finanzas de esa división
administrativa, en la época en que Juan de Dios Vial era el Rector.
Una de sus funciones era ver los presupuestos de
los programas que realizaba esa división administrativa, entre
los que se contaban la Editorial y la Revista Universitaria.
Desde Bogotá, en la exitosa participación
de Chile como Invitado de Honor a la Feria Internacional del Libro organizada
por ProChile, Carmen Gloria hace un aro para contar su particular historia.
Poco a poco, atraída por los libros
“Me empezó a gustar el tema, lo encontré
súper entretenido”. Nunca había trabajado en una
Editorial. Aunque lo que hacía era ver los movimientos de dinero:
pago a proveedores y manejo de la caja “empecé a darme
cuenta de cuáles son los procesos de producción y cómo
se va desarrollando un libro y lo encontré apasionante”.
“La vida me llevó por este camino y
al asumir Pedro Pablo Rosso, él reestructuró la Universidad
y creó la Vicerrectoría de Extensión y Asuntos
Públicos”. Varios programas se traspasan a esta nueva Vicerrectoría
y Gabriela Echeverría, que era la editora general, le ofreció
irse con ella para hacerse cargo de la Editorial. “En ese minuto
yo no sólo trabajaba con la editorial, si no que trabajaba en
el Programa Adulto Mayor y seguía como asistente. Entonces me
fui y me dediqué de lleno a este programa”.
Con el correr del tiempo, Ediciones Universidad Católica
comenzó a crecer, con el desarrollo de un producto nuevo que
eran los manuales de la PSU. Como la expansión fue tal, la dejaron
entonces sólo a cargo de la Editorial. “Mi cargo es la
Subgerencia de Gestión y dentro de esta veo varios ámbitos:
la administración de la editorial, veo el flujo de caja y pago
a proveedores; veo la producción, cotizaciones, ver que el producto
llegue a término, pero no estoy dentro del desarrollo editorial
como tal. Lo mío son las finanzas”.
Su trabajo se relaciona directamente con la plata y la gestión
administrativa, realizar informes de gestión editorial, por ejemplo.
“Yo tengo en la mano las cifras y cómo se desarrolla”,
explica.
Dentro de sus funciones está también
preocuparse del Marketing, de las ventas, de cómo se comercializa.
Por esto se ha visto involucrada en actividades de promoción,
como la presencia en la Feria Internacional del Libro de Bogotá,
y las exportaciones”. Lo que pasa es que la editorial ha crecido
en lo económico, pero siguen siendo muy pocas personas quienes
trabajan en ella. Todos hacen de todo. “Mi cargo es un cargo de
alta responsabilidad, de verdad que es alta, pero me encanta”.
“Descubrí que el mundo del libro se
te pega en la piel. El que entra a trabajar en materia editorial, no
hay caso que salga… Se te impregna”. Sentencia Carmen Gloria.
Para la editorial, una misión como la participación
en el gigantesco Pabellón de Chile en la Feria del Libro de Bogotá,
es muy importante, “porque nos va a permitir abrir una relación
comercial y medir el interés que hay sobre nuestros libros. De
hecho, nosotros trajimos una muestra muy pequeña, sobre todo
en el área de educación que es nuestro fuerte en Chile
y dentro de nuestro catálogo. En un par de días se vendieron
todos, por lo que pudieron percibir una elevada demanda por su catálogo
de productos”.
“Trajimos muy poquitos libros”, explica
“porque en muchas ferias pasa que llevamos libros y nunca más
vuelven, pero acá ocurrió todo lo contrario”. Eso
muestra que su editorial tiene una posibilidad muy importante, “y
muy real”, dentro de Latinoamérica. Esto se da, según
Carmen Gloria, “porque es un sello que pertenece a una de las
universidades más importantes del país y que tiene un
ganado prestigio internacional. Nuestros académicos y la calidad
de nuestras publicaciones están reconocidos”.
Actualmente, su editorial realiza exportaciones,
pero en una pequeña escala, a través de una empresa chilena
que opera como distribuidora. “Por esto es que resulta tan importante
el contacto con el Fondo de Cultura Económica”, quien las
invitó en Bogotá a conocer sus instalaciones y posibilidades
de alianzas. “Es un fondo estable, con un tremendo edificio en
construcción y es un tema que nos interesa mucho cuidar”.
“El otro tema es que siempre nuestras ventas
son a consignación. De pronto hay que estar dejando mucho capital
en otros países”, explica. De todas formas, asegura, es
preocupante, pero cuenta con el respaldo de una institución como
la Universidad Católica como para poder realizar una inversión
importante, “pero de todas maneras tenemos que responder a las
diferentes instancias de la universidad,” dice.
Colombia: “Envidia” Cultural
La otra cara del viaje es que Colombia es un país
tremendamente culto, “que a uno le produce envidia”, confiesa.
“Me impresiona el cuidado que tienen no sólo por el patrimonio
físico, sino también por la lectura, el manejo y el cuidado
de cada uno de sus edificios y la lengua”, agrega.
Es verdad que los colombianos conversan y hablan
mejor, además que tienen una pasión por todo lo que hacen.
En el Instituto Caro y Cuervo se guarda y preserva todo el patrimonio,
especialmente el de la lengua indígena colombiana.
“Los libros se hacen con un sistema
de tipografía antiquísimo, con máquinas de más
de cincuenta años atrás, con un mecanismo casi artesanal.
Los procesos son prácticamente todos a mano y se demoran todo
lo que se tengan que demorar para que el libro salga perfecto, en edición,
en corrección literaria, perfecto en impresión. O sea,
el libro resulta una joya”, comenta, casi alucinada, Carmen Gloria.
El encargado, un señor de casi ochenta años
relataba la historia completa del Instituto y del país, recreando
todo este paisaje con pasión y “con un cariño que
realmente impresiona y conmueve”, comenta.
Las bibliotecas también la han impresionado.
Al visitar la Biblioteca del Banco de la República se impactó,
no sólo por la cantidad de libros, ni la biblioteca en sí,
como un lugar donde se juntan una gran cantidad de libros. “Es
que hay espacios para distintas actividades. Son, efectivamente, centros
culturales”, argumenta.
Es que en dicha biblioteca incluso tienen una sala
de música, alrededor de la cual hay múltiples salitas
con excelente acústica y un instrumento en su interior para que
el estudiante de música pueda practicar dentro de la biblioteca,
completamente gratuito. “Es increíble”, sintetiza.
Que existan todos estos centros culturales y el cuidado
que tienen por la cultura sea el resultado de una política de
Gobierno, es lo que más le llama la atención a Carmen
Gloria. “Hay una voluntad política de enriquecer de esta
manera la vida de las personas”, cuenta. Hay diferentes puntos
y ámbitos de este viaje que han sido tremendamente interesantes
y que le han hecho “sentir iluminada, respecto de la realidad
propia”, asegura.
“Yo he aprendido muchísimo, y además
me quedo con la esperanza de poder llegar a acuerdo, poder llegar a
puerto con algún distribuidor. Tengo esperanza en el Fondo de
Cultura Económica”. El tema de textos universitarios es
bastante particular. “Es otro mundo dentro del espectro editorial,
muy especial. Ojalá podamos llegar a acuerdo”, dice esperanzada.
Chile Invitado de Honor
Que Chile sea invitado de honor en esta feria colabora,
ciertamente, según ella. El país se prepara para recibir
al invitado y “Colombia, efectivamente, como nos decía
el embajador, nos abre las puertas y nos recibe con una disposición
completamente distinta”. Es más, Carmen Gloria se siente
muy conforme con la gestión organizativa. “La agenda ha
estado muy bien estructurada. Paseamos por todo el ámbito editorial,
ver la cultura, el negocio, la tecnología, de verdad, fantástico.
Muy bien estructurado”.
En cuanto a ferias y misiones, este año estuvieron
en Buenos Aires y Bogotá. Además, el año pasado
estuvieron en Lima, “que es probable que volvamos, porque la recepción
a nuestros títulos fue muy buena” comenta. Chile también
será país invitado a la Feria del Libro de Bolivia, donde
también esperan estar presentes. “De todas maneras, vamos
todos los años a la Feria de Guadalajara”, dice, refiriéndose
a la que es, sin dudas, la feria más importante del mundo editorial
Latinoamericano.
“Hemos tenido buenos resultados en la exportación
de libros, pero estos no han sido constantes,” se queja. Cita
a modo de ejemplo, “hace dos años atrás hicimos
una exportación fantástica a Puerto Rico, que nos compraron
8 mil ejemplares del libro “Ternura y Firmeza con los Hijos”,
que es una especie de manual que te enseña lo que debes o no
hacer con los hijos”.
También han tenido ventas a Bolivia y a Perú
por títulos específicos. Pero la idea es poder introducir
su catálogo en mayor escala. Además hay que buscar temas
generales y específicos. “Hay temas de Chile que importan
mucho, como por ejemplo, los Mapuches, Neruda, la Gabriela Mistral,
pero como somos una editorial Universitaria, tenemos que determinar
cuáles son los títulos de mayor interés dentro
de Latinoamérica”, asevera.
Testimonio mujer y madre
“Soy casada. Con mi marido Jorge, llevamos
16 años de matrimonio, con tres niños”. Nos cuenta
que dentro de su vida familiar también los libros gozan de un
lugar privilegiado. “La verdad es que cuesta equilibrar la vida
familiar, porque mi trabajo es de jornada completa, y a veces, hay que
llevarse trabajo a la casa también. Pero mi marido y los niños
me han apoyado siempre,” dice.
Además ella debe poder encontrar el tiempo
para hacer cosas en familia, acercarse y saber buscar los momentos que
los unen y definen como grupo familiar.
“A mi hija mayor, Fernanda, le gusta la lectura igual que a la
más chiquitita, Catalina. A mi hijo le cuesta más, porque
es más revoltoso, la lectura para él es más latera,
por así decirlo, ya que hay que quedarse sentado y eso le cuesta”,
dice con ternura. “A la Catalina en especial, que es la menor,
con ocho años, la lectura la envuelve, por decirlo de alguna
manera, porque tiene una imaginación espectacular. Le da la posibilidad
de imaginarse los personajes y ponerle caras y colores”, cuenta
con emoción.
“Además, yo les leo en voz alta
también, que es una forma súper bonita de desarrollar
el vínculo con los hijos”. Son los consejos de una madre
que ha encontrado la manera ideal de compatibilizar sus responsabilidades
laborales con la dedicación familiar.
Mayo, 2007