No es estudiante ni parvularia,
tampoco licenciada en diseño o artes plásticas, pero su
mundo ha girado entre plasticinas, tintas, plumones y témperas.
Con un abanico de vistosos colores, buenas ideas y perseverancia, esta
madre, esposa, contadora y voluntaria de la Cruz Roja ha dado pasos destacados
en el mundo empresarial.
Miriam Caro empezó produciendo plumones y
goma líquida. Hoy es proveedora de Cencosud, con sus cadenas
Santa Isabel, Easy y Jumbo. Produce una variada gama de artículos
de escritorio, como las tintas china, tampón y para plumones;
almohadillas dactilares, lacre (para sellar vinos, sobres, partes de
matrimonio y otros artículos) y en menor medida, plasticinas,
témperas y lápices pastel.
Su última novedad en el mercado es el lacre
de tonos dorado y plateado. Además, sus revolucionarias tintas
revisten desde hace poco los carteles de los supermercados Santa Isabel,
con una fórmula especialmente fabricada para ellos luego de meses
de trabajo en el laboratorio.
Sin embargo, Stephens también está
presente de norte a sur: próximamente en los supermercados Rendic,
de la zona norte, y en los Bryc, poseedor de 38 locales entre Temuco
y Curicó y otros por inaugurar. A ellos se suma un distribuidor
en Viña del Mar y otros negocios que con su perseverancia e ingenio
ya está por cerrar.
De espíritu inquieto y proactivo, Miriam no
duda en hacer demostraciones, capacitar gente, solicitar reuniones,
enviar muestras, proveer asistencia y probar fórmulas nuevas:
un sinnúmero de responsabilidades que incluso la llevaron a exportar
sus plasticinas a Bolivia por más de 15 años.
Es que según cuenta, Stephens es pionera en
Chile en la fabricación de plasticinas. Y por su puesto, todos
sus productos cuentan con todas las reglamentaciones y están
libres de tóxicos, como aceites dañinos y el comentado
tolueno.
SIN MEDIAS TINTAS
Todo empezó en 1978, cuando nació su
hija. Trabajaba en una empresa del mismo rubro y al llegar de su postnatal,
decidió emprender rumbo por sí sola. Consiguió
capital con un proveedor de la misma firma y logró impulsar su
proyecto de artículos escolares.
Pero no todo fue tan fácil. “En ese
momento, yo era vendedora, secretaria, hacía los productos, salía
a repartir, las hice todas”, reconoce. Sacar adelante la empresa
le significó mucho trabajo y sacrificio, y aún no se cansa
de aunar sus esfuerzos en pos del éxito de la firma. En 1989,
el socio le vendió su participación y se quedó
con toda la propiedad de la empresa. Hoy, ella es quien lleva el timón.
¿De dónde viene el nombre Stephens?
Miriam cuenta que se trata de “una marca antigua de tintas inglesas
que se usaban con lapicero, la mejor que existía en esos años
y que se dejó de utilizar con el ingreso de los lápices
Bic”.
En Chile, esta firma que principalmente da vida a
carteles de avisaje, comenzó con sólo dos personas que
le prestaban asistencia. Actualmente son diez, además de asesores
externos en materia de publicidad y laboratorio. También está
el apoyo familiar, con la participación en la empresa de su hija,
yerno y hermano, y el apoyo incondicional de su marido, quien trabaja
en una multinacional.
Su familia siempre ha sido importante. Dice que viene
de una familia grande y sus hermanas son todas dueñas de casa,
ella es la única mujer empresaria. Desde pequeña, su madre
la inscribió en cursos de inglés y a los 18 años
en una escuela de modelos, “eso para aprender más cosas,
como protocolo y desarrollar la personalidad, porque soy bien bajita”,
reconoce.
Hace siete años es voluntaria de la Cruz Roja
filial Estación y además practica natación y ha
incursionado también en el esquí acuático, ciclismo,
tenis, buceo y atletismo. Como si fuera poco, es instructora de primeros
auxilios y actualmente dicta un curso sobre el tema.
Pese a sus innumerables responsabilidades, Miriam
siempre ha hecho deporte y disfruta con el voluntariado. “El viernes
voy a mi curso y me desconecto. A veces llego con hartas preocupaciones,
pero estoy dos horas y salgo renovada, porque estoy entregando algo
diferente a los demás”, asegura.
PROSPECTANDO MERCADOS
Para Miriam no es novedad que para penetrar el mercado
internacional es necesario conocerlo y ver las nuevas tendencias. Es
por ello que de la mano de ProChile ha participado tres veces en las
ferias Expopapelería en México y Estados Unidos. También
viajó a El Salvador a la firma del TLC con la canciller de ese
entonces, Soledad Alvear, donde tuvo una intensa agenda de reuniones
y generó varios contactos. El año pasado viajó
a Panamá, país que le atrajo por la inminente firma de
un TLC. Allí tuvo algunos encuentros, pero aún espera
concretar negocios.
Cuenta que Prochile la incentivó a hacer una
página web y la sumó a misiones junto a firmas de la talla
de Artel, Rhein, Austral, Agendas Bilbao y Village. “Yo era la
empresa más chiquitita y la única mujer”, recuerda
la empresaria. Pero ella no se amilana.
Su constancia y optimismo lo demostró en una
reciente incursión en el mercado argentino. Fue a Mendoza en
viaje de placer y no resistió la tentación dar una vuelta
por los supermercados. Fue allí cuando decidió volver
por asuntos de negocios.
Llevó sus muestras a Jumbo y comenzó
una etapa intensa de negociaciones que la llevaron hasta Buenos Aires.
Con mucha fe, ahora está a la espera de concretar esos negocios.
“Es cuestión de uno. La clave primero
es atreverse a buscar donde yo puedo ingresar mis productos, preocuparse
siempre de la calidad y estar encima de tu negocio, eso es lo más
importante”. A eso le suma su buena memoria –heredada de
su padre-, con lo que asegura que “no se le va una”.
Pese a sus acertados pasos, cuenta que ha tenido
problemas con la competencia de productos orientales, la necesidad de
mejoras en tecnología y el tema logístico, debido al alto
costo del transporte. Aparte de eso, tiene que lidiar con grandes de
la industria, como Artel y Proarte, firmas con una alta participación
de mercado y penetración en el sector escolar. Pero ella sigue
adelante.
Por ahora, Miriam continúa en la búsqueda
de mercados en el exterior y piensa que tendría suerte con el
ingreso de sus tintas en el mercado europeo. “Cuando quiero algo
lucho hasta conseguirlo, siempre que esté a mi alcance”,
garantiza.
Junio, 2007