María Teresa ya entró con su producto
a Asia. Tuvo que perseverar años, cambiar
completamente el diseño de su etiqueta, sortear un sinfín
de obstáculos en el camino, pero, sin embargo, lo logró.
Participó en el encuentro de mujeres líderes en el marco
de APEC en Perú, ha ganado cada concurso donde ha participado
y aún así, humildemente, dice que le falta mucho para
llegar a ser una líder. Los primeros pasos ya los dio. Ahora
le falta demostrarse a sí misma que ya lo es.
A pocos meses de haber enviado el segundo embarque de aceite de oliva
a China, María Teresa se está preparando para partir a
Vietnam. Luego sigue a Australia y más adelante visitará
Singapur. Como si eso fuera poco, viene llegando de Arequipa, invitada
por el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) como representante chilena
en un encuentro internacional de mujeres líderes. Con el apoyo
de ProChile participó en una feria en Hong Kong y Shanghai y
se sigue preparando para una larga agenda de viajes lo que queda del
año.
“A través de la Oficina Regional de
ProChile Atacama fui a la Hofex en Hong Kong y Shanghai y a Perú
ellos mismos me propusieron a la lista de mujeres que iba a ir con la
Ministra Laura Albornoz a Arequipa. El lunes voy a Vietnam también
con ella, a un viaje de prospección de mercado. Estoy muy agradecida
de las gestiones que tanto ProChile como el Sernam han hecho por mí
y mi proyecto”, nos cuenta orgullosa.
María Teresa se emociona al recordar los primeros
años cuando partió con el sueño de tener su propia
empresa. Se da cuenta de la significancia que tuvo todo lo que aprendió
con su marido los años que vivió junto a él. “No
sólo dejó su legado económico sino que sus valores
han sido muy importantes para mi. Trabajador, respetuoso y un hombre
ejemplar para sus trabajadores. Todo eso lo rescaté y lo he sabido
aplicar en este proyecto” sostiene.
Cuenta que siempre sintió el llamado de hacer
algo grande, que significara algo importante, que hiciera destacar a
su región y a su país. Supo de inmediato que esta era
la oportunidad para llevarlo a cabo. “Siempre quise ayudar a mi
país de alguna forma. Me la quise jugar y aposté todas
mis cartas a comenzar un negocio de cero. Me preocupé se aprender,
capacitarme y a entender cada etapa del proceso del negocio. Hice la
inversión en unas parcelas de la Tercera Región, cerca
de Copiapó y empecé a comprar aceitunas. Un familiar me
dijo que probara con el aceite oliva, lo cual no dudé un momento,
esto fue en octubre del 2005. En junio del 2006 ya estaba haciendo aceite
y ese mismo año envié mi primer embarque de doscientas
cajas a China”, cuenta.
“Cuando me pidieron las cajas para Hong Kong,
contraté un camión y fui con mi aceite al puerto de Talcahuano,
donde estuve toda la mañana esperando que se fueran. Me quedé
en el puerto hasta que el barco desapareció en el horizonte,
casi como cuando uno se queda viendo a una familiar que se aleja lentamente”,
rememora emocionada.
Su primer embarque llegó a Hong Kong, pero
algo sucedió que cambiaría la historia hasta ese momento
“A los chinos no les gustó la etiqueta de la botella de
aceite. No se sentían identificados con el diseño y las
ventas no fructificaron. Tuve que rehacer todo. Mandé a hacer
un diseño rescatando lo que me habían dicho en China,
lo terminamos, los mandamos para allá y en dos meses se había
vendido todo” recuerda. Tan bien le fue con este nuevo cambio,
que en marzo mandó su segundo cargamento, eso sí, ahora
de seiscientas cajas en vez de doscientas. “Con la etiqueta nueva
todo ha sido más fácil, incluso para entrar con mi producto
a otros países de Asia”, asegura.
La empresa de María Teresa produce dos tipos
de aceite extra virgen. Una variedad viene de la aceituna Frantoio,
de procedencia italiana con un aroma almendrado. La otra, viene de la
aceituna Sevillana, de árboles de más de 80 años
y con un aroma parecido al tomate. “Este último es el que
más ha gustado en esta región y es el aceite que estoy
vendiendo en las Termas de Cauquenes, con quienes me asocié y
me están apoyando en el mercado nacional”.
Uno de los secretos de María Teresa es que
se preparó concientemente para este proyecto. “Me inscribí
en unos cursos de la Universidad, estudié en la Chile para poder
saber cada detalle de mi producción. En la Católica estudié
la forma de cómo llevar la contabilidad de mi negocio. Así,
basándome en los conocimientos que me dejaron estos cursos, comencé
a hacerme cargo de todo, desde la forma en cómo se debe almacenar
y procesar el aceite, hasta como llevar las cuentas y sacar los costos.
Con esto, he podido ir corrigiendo y aprendiendo lo demás en
la práctica” resalta.
Su relación con ProChile
Cuando se concretó su primer envío
a China, María Teresa se acercó a informar a la Oficina
de ProChile en la Región de Atacama. “Fui a contarles que
me había resultado y de ahí en adelante siempre los he
mantenido al tanto. Luego, fueron ellos mismos los que llegaron a mi
parcela y comprobaron la forma que yo esta produciendo, tomando muestras
y midiendo estándares. A partir de allí no he parado de
crecer, participando en diversas ferias internacionales donde he podido
mostrar mi producto, yendo a viajes de prospección de mercados,
sosteniendo encuentros empresariales, etc.”, sostuvo.
“El 2009 tenemos en APEC de Singapur el encuentro
de mujeres líderes. Me interesa mucho porque es un mercado potente,
además porque me da la oportunidad de ayudar a mi región
y a mi país, haciendo algo de lo que estoy preparada para hacer.
Me falta para llegar a ser líder, pero fui seleccionada para
dejar a mi país bien parado”, reflexiona.
Su proyección es llegar a 20 mil litros
con sus propios árboles y aceitunas “Quiero llegar a un
mercado asiático, esa es mi aspiración. Ya tenemos China
y vamos a ver en Singapur si nos resulta algo. Necesito dos mercados
y el mío está en Asia. En esa región ya lo probaron,
ya les gustó, cambié toda la presentación y ya
entró. La encargada de ProChile allá me dijo que ahora
tenia que posicionarme, ya entré a China, estoy en Hong Kong
y Nanking y ahora me queda tomar posesión de ello”, sentencia.
Mayo 2008