Informativo 8 · Agosto 2009
Mujeres y Negocios
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Invertir en Equidad de Género  es un buen  negocio

El libro ”Género y Negocios”, publicado por el BID, deja en claro que la equidad de género es un buen negocio para todos: mujeres, hombres, familias y empresas.

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Recientemente, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, publicó el libro   “Género y Negocios, Casos exitosos en cuatro continentes” que  entrega un análisis de la condición de las mujeres que trabajan en América Latina y el Caribe, Australia, Estados Unidos y la Unión Europea, llegando a la conclusión de que existe una correlación positiva entre rentabilidad del negocio e implementación de políticas de equidad de género.

Inversión El libro “Género y Negocios” se apoya en un fenómeno relevante del siglo XXI: las mujeres se han convertido en protagonistas del mercado laboral de todo el mundo. América Latina corrobora esta afirmación con un 45% de empleadas femeninas en su fuerza formal de trabajo; sin embargo, persisten los sesgos en función del género.

Los resultados de la investigación que se realizó en 17 grandes empresas: tres de la Unión Europea (Reino Unido, Irlanda y Dinamarca), cuatro de Estados Unidos, dos de Australia, una multinacional y siete de América Latina (tres de Chile, una de México, una de Colombia y dos de Brasil) muestran también que las prácticas de equidad de género beneficiaron  tanto a las empresas como a sus empleados(as). La mayoría de las empresas señaló que los programas lograron una reducción de la rotación del personal; mayor motivación de los empleados/as; mayor eficiencia y productividad y mayor representación de las mujeres en puestos directivos.

El libro ”Género y Negocios”  deja en claro que la equidad de género es un buen negocio para todos: mujeres, hombres, familias y empresas.

Asimismo, este informe  hace una descripción de los elementos relevantes que implementaron las empresas exitosas en políticas de equidad de género que se explicitan a continuación:

Un diagnóstico preliminar de la situación

Las empresas deben identificar, en primer lugar, los problemas que están tratando de resolver para diseñar programas que se adapten mejor a su situación particular. Además, establecer un diagnóstico ayuda a establecer patrones de excelencia con los cuales medir el progreso interna y externamente, en el caso de que la fuerza impulsora sea la competencia con otras empresas.

Los(as) encuestados(as) expresaron que, poner en marcha un proceso de comparaciones con patrones de excelencia, fijó una línea de base para desarrollos futuros y creó una fuente valiosa de información que influyó en el apoyo de los grupos de interés; esta información podría usarse como referencia en el futuro para otros estudios y comunicaciones.

Compromiso de apoyo de la alta dirección

El liderazgo es esencial para los aspectos, tanto políticos como técnicos, de los programas y políticas de equidad de género. El apoyo corporativo de los programas en los niveles más altos de la dirección es necesario para reafirmar el compromiso de la organización con la equidad de género, a objeto de fijar un marco de trabajo para alcanzar objetivos claros y estándares de prácticas y, para contar con la participación activa del personal durante la fase de implementación.

La integración del programa al plan de negocios

Es importante incorporar las estrategias de equidad de género en el plan de negocios de la empresa, para que estas iniciativas se refuercen entre sí. Esta fusión, junto con el apoyo corporativo, redobla el compromiso de la empresa con la estrategia y su responsabilidad institucional y, como tal, provee un argumento poderoso para su implementación. Si el vínculo entre las prácticas de igualdad de género y el negocio no es claro o no está expresado formalmente, los esfuerzos podrían ser percibidos como meras alternativas, en lugar de elementos clave necesarios para el éxito de la empresa.

Una difusión eficiente de los programas

Los empleados(as) deben estar informados(as) sobre las prácticas y los programas de equidad de género que se están implementando y de cualquier progreso logrado respecto de esas metas. Una estrategia de comunicación también es esencial para fortalecer los lazos entre los departamentos y crear la oportunidad de intercambiar información.

A menudo las estrategias de comunicación eficientes incluyen publicaciones en la intranet y revisiones internas, así como también debates durante las reuniones de personal. Asimismo, una estrategia bien diseñada debería incluir esfuerzos para tratar cuestiones de género en encuentros sociales, tales como: eventos públicos, talleres y exhibiciones.

La existencia de un sistema de rendición de cuentas

Los programas de equidad de género requieren un sistema de rendición de cuentas para controlar si las metas se cumplen. Supervisar el desempeño y medir los resultados son elementos cruciales para orientar el diseño y la ejecución del programa, así como informar al personal y a la dirección sobre sus avances e impactos. La mayoría de los sistemas de rendición de cuentas garantizan que cada gerente(a) se responsabilice por el cumplimiento de las metas del programa.

GéneroEl uso de varios instrumentos para alcanzar la equidad de género

Es necesario un abanico de alternativas para promover la equidad de género y lograr mejoras en los aspectos contextuales e individuales de las operaciones de una empresa, como por ejemplo, la capacitación y el aprendizaje personal. Estos esfuerzos pueden generar resultados limitados si no se han estado acompañados de otras actividades, tales como: procesos transparentes de reclutamiento, un sistema de progreso profesional, eventos de generación de contactos, estrategias eficientes de comunicación y un sistema de supervisión. En general, es importante incorporar las actividades del programa dentro de un enfoque integrado.