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  Presentación de la región de Valparaíso  

  Introducción

La Región de Valparaíso juega un rol clave como puerta de entrada y salida a la cuenca del Pacífico Sur, gracias a su moderna infraestructura portuaria, su diversidad de roles (industrial, universitario, turístico y cultural) y su cercanía con Santiago, capital del país. Dichas características permiten a esta Región ofrecer condiciones excepcionales a los inversionistas y hombres de negocios.

La V Región de Valparaíso, con una población cercana al millón y medio de habitantes, 90 % de ella urbana, está ubicada en el centro del largo territorio nacional, entre las latitudes 32º y 34º Sur y los meridianos 70º y 72º Longitud Oeste. De benigno clima, abarca desde la Cordillera de los Andes hasta el Pacífico e incluye el Archipiélago de Juan Fernández e Isla de Pascua, en Oceanía.

Su área de influencia comercial directa abarca la capital de Chile, que con más de seis millones de habitantes concentra sobre el 40% de la actividad económica del país. Incluye también, más allá de la Cordillera de los Andes, las provincias argentinas de Mendoza, San Luis y San Juan.

Administrativamente se divide en siete provincias; la provincia de Valparaíso, capital regional y sede de Congreso Nacional, se encuentra a 118 kilómetros. al suroeste de Santiago, y concentra sobre el 50% de la población regional; San Antonio, otra provincia costera, al igual que Valparaíso, concentra su quehacer productivo en la actividad portuaria e industrial.

Internándose de mar a cordillera, encontramos las provincias de Quillota y Petorca, ambas de vocación agrícola y minera; esta última también destaca por su industria textil. La provincia de San Felipe aparece asociada a la calidad de sus productos hortofrutícolas de exportación, lo mismo que la provincia de Los Andes, que además acoge al principal complejo aduanero y puerto terrestre de Chile. A casi cuatro mil kilómetros de Valparaíso, en Oceanía, se sitúa Isla de Pascua, auténtico museo a cielo abierto, cuya magia y misterio son reconocidos internacionalmente.

Mención especial merece el encanto de la ciudad de Valparaíso, de geografía y arquitectura únicas, ensalzadas por el poeta Pablo Neruda, cuyo espíritu sigue vivo en las casa que construyó en la Región. La fuerte identidad de esta ciudad también ha inspirado a otros muchos artistas y ha condicionado un modo de vida particular; cualidades de esta índole han motivado al gobierno a declararla capital cultural de Chile y a la UNESCO declararla Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Unida a la capital nacional por una moderna autopista, la Región de Valparaíso posee una serie de carreteras que aseguran una excelente conexión interprovincial; además, alberga el sistema marítimo portuario más importante del país, con terminales concesionados a consorcios privados en San Antonio, Valparaíso y Quintero. También cuenta con el principal complejo aduanero terrestre, ubicado junto al Paso Los Libertadores, en la Cordillera de los Andes, que comunica Chile con Argentina.


La cercanía con Santiago y las facilidades portuarias han facilitado la instalación de industrias de una extensa gama de rubros, destinados al abastecimiento de los mercados interno y externo. Destaca la gran minería del cobre y la industria metalmecánica en la provincia de Los Andes, y las industrias química y manufacturera concentradas en las provincias de Valparaíso y San Antonio. Fértiles suelos en el interior sustentan una intensa actividad agrícola y agroindustrial, destacando la fruticultura y vitivinicultura, con ejes en las ciudades de Los Andes, San Felipe, Quillota y el Valle de Casablanca. Numerosos balnearios, centros de deportes invernales en la Cordillera y pueblos rurales, son la base de un pujante sector turístico.


Una amplia cobertura de los servicios básicos -electricidad, agua potable, alcantarillado, gas natural-; la alta densidad de universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica; una moderna infraestructura en telecomunicaciones y la disponibilidad de fibra óptica, colocan a la Región de Valparaíso en una ventajosa situación a nivel nacional y continental.

La institucionalidad jurídica y el modelo económico de Chile, aseguran al inversionista extranjero la posibilidad de desarrollar actividades en todos los sectores de la economía. El marco regulatorio está dado por el Estatuto de la Inversión Extranjera, Decreto Ley 600, que garantiza la remesa del capital y de las utilidades líquidas.

Las posibilidades de inversión en forma de licitaciones o concesiones de puertos y obras de infraestructura, complementada por incentivos especiales para la localización de industrias tecnológicas y el actual auge de proyectos turísticos y culturales, permiten entregar amplias oportunidades de negocios en los diversos sectores productivos de esta Región. Región que, extendida de mar a cordillera, posee la llave para fortalecer la inserción de Chile en la economía mundial.

Agricultura y Agroindustria
Cruzada por la hoya hidrográfica del río Aconcagua, que desemboca en el Océano Pacífico, la Región de Valparaíso se emplaza sobre un territorio orográfico variado y complejo, donde la Cordillera de los Andes sirve como barrera de control fitosanitario natural. Estos factores, sumados a la calidad de sus suelos, clima e infraestructura de regadío y vial, explican la amplitud de la oferta hortofrutícola de la zona y la aceptación que ella ha ido logrando en los mercados externos.

El potencial productivo regional se concentra en 50 mil hectáreas de frutales cultivables y una producción en hortalizas equivalente a 25.000 hectáreas, con una oferta exportable que supera los US$ 350 millones (FOB).

Gracias a la disponibilidad de un recurso humano bien calificado y una sólida institucionalidad, la Región ha incorporado múltiples avances tecnológicos, con el fin de potenciar un sector económico cuyo mercado objetivo es el internacional. Notables han sido la incorporación de riego tecnificado por goteo y microaspersión, el cultivo en terrazas y los continuos avances en materias de biotecnología, impulsados por centros regionales especializados. A su vez, el Servicio Agrícola y Ganadero -SAG-, dependiente del Ministerio de Agricultura Chileno, promueve y fiscaliza el cumplimiento de leyes, normativas y acuerdos fitosanitarios internacionales.

Los fértiles valles existentes en la Región suministran una amplia variedad de productos. En el ámbito frutícola destacan uvas, paltas (aguacate), ciruelas, duraznos, damascos, peras, kiwis, chirimoyas y cítricos. Ajos, tomates, cebollas, espárragos, alcachofas y pimentones, conforman a su turno, el grueso de la oferta hortícola. Por su parte la agroindustria regional ha generado una oferta exportable que desarrolla productos hortofrutícolas en conserva, deshidratados y congelados; vinos con denominación de origen; salsas, pastas, concentrados y aceite de oliva, entre otros productos.

Un aspecto especial que destacar es el cultivo de flores, cuya producción a nivel regional representa más del 60% de la producción nacional.

También merece mención especial la avicultura, que abarca productos como pavos, pollos y huevos, que también se exportan a diversos mercados de Latinoamérica y Europa.

El fomento de la utilización de tecnologías limpias ha provocado la reconversión de una parte importante del sistema productivo tradicional, a uno basado en la sustentabilidad ambiental. La agricultura orgánica propone un sistema integral de gestión productiva, que promueve la biodiversidad y los ciclos biológicos, utilizando el mínimo de insumos externos y evitando el uso de fertilizantes sintéticos y pesticidas químicos. Todo ello, con el objetivo de satisfacer los nichos de mercado que demandan productos más naturales y saludables; ejemplo de lo anterior lo constituyen los cultivos de paltos, cítricos y tomates orgánicos desarrollados en la Región.

El cultivo de semillas ha experimentado un explosivo crecimiento en los últimos años, con una exitosa colocación en mercados externos. Variedades de semillas de plantas herbáceas, hortalizas, melón y tomate, surgen de los campos de la Región para abastecer una floreciente demanda, que proviene especialmente de Japón, Estados Unidos, Canadá, Holanda, Alemania y España.

La aplicación de estrategias promocionales de comercialización hortofrutícola y la ejecución de una eficiente gestión productiva, han convertido a los productos de esta área en atractivas alternativas de consumo, capaces de satisfacer las más altas exigencias internacionales en términos de calidad, precios y servicios asociados. El carácter anticíclico de las cosechas, que coinciden con el invierno en el hemisferio norte, es otra importante ventaja comparativa del sector agrícola y agroindustrial de esta Región, que se suma y complementa a las anteriores.

Sector Pesquero
Con más de 4.200 kilómetros de costa en el Pacífico suroccidental, Chile es un país de clara orientación marítima y pesquera, no sólo por el volumen y variedad de sus productos del mar, sino por una moderna institucionalidad y la decisión de favorecer una explotación racional, y por ende sustentable, de esta actividad productiva.

A través de dos reparticiones gubernamentales especializadas -el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) y la Subsecretaría de pesca (Subpesca)- el Estado promueve el desarrollo de las actividades pesquera y acuícola, y a la vez, fiscaliza el cumplimiento de la normativa a que se ciñe el sector.

Parte considerable de la pesca y elaboración de productos del mar del país se lleva a cabo en la Región de Valparaíso, que alberga puertos e instalaciones procesadoras de primer nivel. Su oferta está conformada por una extensa gama de pescados, moluscos y crustáceos, extraídos de aguas libres de contaminación. Esta materia prima es elaborada por una industria que se ajusta a estrictos controles de calidad, a fin de preservar el alto estándar con que los productos del mar chileno (frescos, refrigerados, congelados y en conserva) son conocidos en los más exigentes mercados de los cinco continentes.

Fruto de una legislación coherente, cuyo fin es explotar de forma racional los recursos bentónicos, se han implementado áreas de manejo que consisten en entregar a los beneficiarios derechos exclusivos en la extracción de los recursos marinos de una porción de playa, rocas y fondos.

La actividad extractiva industrial en nuestra zona opera principalmente asociada a los puertos comerciales de Valparaíso, San Antonio y Quintero, siendo sus principales líneas la pesca pelágica de jurel, sardina y anchoveta; la pesca pelágica de albacora para la producción de congelados y fresco enfriado; y la pesca demersal de camarón, langostino y merluza para consumo fresco y producción de congelados.

Por su parte, el sector artesanal destina gran parte de su producción en fresco al consumo directo en los mercados locales y para los distintos centros gastronómicos regionales; otra porción importante de esta extracción se exporta a través de terceros. Este tipo de pesca representa una forma de economía tradicional, que se sigue agrupando en torno a caletas, y actualmente busca darle mayor valor agregado a su producción. La pesca artesanal regional contempla la explotación de 26 áreas de manejo, que posibilitan el desarrollo de una interesante oferta productiva de alta calidad, para satisfacer los mercados externos, que demandan productos desarrollados bajo conceptos de sustentabilidad, en armonía con el medio ambiente.

Para cubrir la demanda del mercado internacional y el consumo interno, en la Región han surgido numerosos centros de cultivo de ostras, truchas, choros y choritos. Recientemente se ha introducido en la zona el cultivo del turbot, fina especie de pescado, y el abalone, molusco de delicioso sabor, ambos muy cotizados por la gastronomía internacional. En el Archipiélago de Juan Fernández, la langosta Jasus frontalis se desarrolla en uno de los ambientes naturales más puros y cristalinos del mundo, y llega a distantes mercados como embajadora de las exquisiteces marinas de Chile.

El prestigio ganado por el empresario pesquero nacional y la calidad de sus productos, proporcionan sólido sustento a una pujante industria exportadora, a la que es destinado el grueso de la producción pesquera regional. Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Japón, Taiwán, Argentina y Brasil aparecen entre los principales mercados de estas pesquerías.

Capturas en las costas de V Región

  • Pescados de mayor demanda
  • Merluza común (Merluccius gayi)
  • Mero (Dissostichus eleginoides)
  • Reineta (Brama australis)
  • Congrio dorado (Genypterus blacodes)
  • Congrio negro (Genypterus maculatus)
  • Pez espada (Xifias Gladius)
  • Tiburón (Isurus oxiyrichus)
  • Crustáceos de mayor demanda
  • Langostino amarillo (Cervimunida johni)
  • Langostino colorado (Pleuroncodes monodon)
  • Langosta de Juan Fernández (Jasus frontalis)
  • Camarón nailon (Heterocarpus reedi)
  • Moluscos de mayor demanda
  • Machas (Mesodesma donacium)
  • Lapas (Fissurella spp.)
  • Choritos (Mytilus chilensis)
  • Almejas (Venus antiqua)
  • Locos (Concholepas concholepas)

 

Sector Industrial
Múltiples factores se conjugan para que la Región de Valparaíso se a considerada como un eje vital del flujo comercial entre Asia y Sudamérica, aprovechando su privilegiada localización geográfica. Su capacidad e infraestructura portuaria es la más importante de Chile y una de las más importantes del Pacífico Sur, y se ve potenciada por modernas redes viales, que la conectan directamente con el resto del Cono Sur de América; asimismo, la infraestructura de telecomunicaciones es una de las más avanzadas y confiables de Latinoamérica. Estas son ventajosas condiciones para el desarrollo de una importante industria propia, que coexiste armónicamente junto a otros roles económicos que asume esta Región.

En efecto, la actividad industrial de la zona es tan variada como el territorio en que se encuentra, y abarca empresas de los más diversos tamaños y rubros, destacando los de minería, metalmecánica, química, textiles y alimentos, que colocan buena parte de sus producción en mercados externos.

En el sector minero destacan productos como el cobre, el oro, la plata, hierro y cemento, gran parte de los cuales se exportan a los cinco continentes. Embarcaciones de pesca y deportivas, vehículos, cajas de cambio y cospeles, se cuentan entre los productos de la industria metalmecánica; la industria química está presente con aceites combustibles formiato de sodio y pentaerititrol, principalmente.

En cuanto a los ramos de alimentos, bebidas y tabacos, la oferta regional incluye vinos con denominación de origen, cigarrillos, conservas, purés de frutas y hortalizas, fruta deshidratada, preparaciones compuestas no alcohólicas, bombones, confites y caramelos. Partes y piezas de muebles de madera, cueros sintéticos y artículos de aseo para el hogar, corresponden a otras manufacturas especializadas.

La oferta exportable industrial de la Región se destaca por los altos estándares de calidad alcanzados, adoptando las normas de producción propias de los mercados de destino; la preocupación medioambiental también está presente, y forma parte de las políticas estatales y del sector privado. Los principales productos de exportación se encuentran ante todo en la minería (cobre, hierro, oro, plata), aceites combustibles destilados y otros productos derivados, material de transporte e industrias química y de alimento.

La Industria regional se distingue por la introducción de constantes mejoras productivas, que aseguran la satisfacción de los clientes y posibilitan un desarrollo sustentable, asegurando a la vez la alta calidad de vida que caracteriza a la Región.

Las autoridades y el sector privado regionales han elaborado una estrategia de desarrollo, tendiente a estimular la creación de sectores industriales para los nuevos emprendimientos, considerando la importancia de fortalecer y asegurar la expansión de este sector económico. En la actualidad es posible reconocer una interesante oferta de estas zonas, ubicadas estratégicamente, que disponen de una completa infraestructura de servicios e incentivos gubernamentales. Destacan los barrios industriales de Curauma, Belloto, Quillota, Casablanca, Concón Llay Llay y San Antonio.

La Región de Valparaíso posee un capital humano altamente calificado y una excelente oferta de servicios financieros nacionales e internacionales, lo que, dentro de un país que asegura al inversionista extranjero el mismo trato que a los nacionales, permite ofrecer a éste condiciones especialmente atractivas.

La proactividad de las autoridades locales y el dinamismo del sector empresarial, se han canalizado en una Estrategia Regional de Desarrollo, que busca fomentar la producción local, apoyando la incorporación de nuevas empresas con orientación exportadora, el desarrollo de encadenamientos productivos y de servicios, y la incorporación de nuevas tecnologías. Las condiciones de cercanía a los grandes centros poblados del país, la accesibilidad y conectividad expedita y un frente marítimo portuario con capacidad y operación eficientes, son factores que también se toman en cuenta en esta Estrategia, y aseguran aún más el desarrollo sostenido y sustentable de la industria en esta Región.

Sector Turismo
Quien se interne por la Región de Valparaíso se sorprenderá ante lo variado y contrastante de la geografía física y humana que se encuentra a lo largo de su territorio; esta heterogeneidad permite disponer de una variada oferta turística, que va desde tradicionales caletas de pescadores hasta ajetreados centros comerciales. La bullente vida nocturna de Valparaíso se contrapone a los acogedores y tranquilos centros turísticos al interior de la región. El visitante puede fascinarse con los misterios de Isla de Pascua; esquiar a la vista del Aconcagua, la segunda montaña más alta del hemisferio occidental; disfrutar de productos de mar recién extraídos junto a tradicionales caletas; adquirir tejidos artesanales en la ligua o visitar viñedos para degustar finos vinos de calidad de exportación en Casablanca.

El borde costero es uno de los principales atractivos de la región, debido a la belleza del paisaje natural y sus descontaminadas playas, que invitan a disfrutar del sol, el descanso y las prácticas deportivas. La gastronomía local incluye exquisitos pescados y mariscos, y en el plano de la cultura y la entretención hay una intensa actividad, traducida, por ejemplo, en diversos festivales de música y cine. Estas posibilidades se concentran en Viña del Mar, Valparaíso y Concón; a ellos se han ido sumando otros balnearios costeros, como Papudo, Zapallar, Cachagua, Maintencillo, Quintay, Algarrobo e Isla Negra.

El anfiteatro natural del puerto de Valparaíso sirve de marco a paseos por la bahía que permiten admirar la increíble topografía de la ciudad, conformada por decenas de cerros, por los cuales se encaraman, en pintoresco desorden, miles de viviendas que desafían la ley de gravedad. Antiguos ascensores, algunos con más de un siglo de actividad, suben y bajan por esos cerros y constituyen miradores en movimiento para observar la febril actividad portuaria. En el estrecho plan céntrico se encuentra el casco histórico de una ciudad de la cual no se conoce fecha de fundación, porque fue surgiendo en forma paulatina y espontánea a partir del siglo XVI, a medida que sus habitantes iban ganando terreno al mar. Mención especial merece el Valparaíso nocturno, no sólo por el impresionante espectáculo de los cerros iluminados por miles de luces, sino por su bohemia y la cordialidad de su gente.

El principal centro de veraneo de la región, Viña del Mar, es la capital turística nacional y uno de los más importantes balnearios del Pacífico Sur. Un paseo por sus hermosas costaneras adornadas de hibiscos, achiras y palmas, permitirá comprender por qué se la denomina "La Ciudad Jardín". Hermoso entorno para el casino municipal, que además de sus salas de juegos y restaurantes, es un centro de espectáculos y cultura para toda la familia; el Sporting Club es uno de los principales lugares de la actividad hípica del país e icono viñamarino, al igual que su festival internacional de la canción. Esta ciudad también ofrece al visitante modernas galerías comerciales, numerosos museos, salas de exposiciones, y centros culturales con temporadas artísticas a lo largo de todo el año.

Los Valles Centrales de la región invitan a conocer monumentos, costumbres, tradiciones y gastronomía típica. La ciudad de Olmué destaca por el cultivo de esta veta folklórica, además de ofrecer amplias posibilidades a los amantes del deporte aventura, como trekking, excursiones a caballo y mountain bike. Durante todo el año, cientos de peregrinos católicos visitan el Santuario de Auco, en las cercanías de San Felipe, donde se venera a teresa de los andes, la primera santa chilena. Quienes buscan espacio para la relajación y la salud encuentran una excelente alternativa en los centros termales cercanos. Subiendo hacia la cordillera, a 2.500 metros de altura sobre el nivel del mar, se encuentra el centro invernal de Portillo, famoso por la pendiente de sus canchas y escenario natural de torneos internacionales, que atrae a los aficionados del hemisferio norte deseosos de disfrutar de la nieve durante el invierno austral.

La enigmática Isla de Pascua, llamada "el ombligo del mundo" y patrimonio de la humanidad, se considera uno de los museos al aire libre más hermosos que existen. Su historia, leyendas y Moais, enormes figuras talladas en piedra, evocan una compleja civilización que surgió entre volcanes ahora extintos. La isla, perteneciente al Archipiélago Polinésico, es bañada por aguas transparentes y ofrece múltiples atractivos ligados a su cultura.

Declarado reserva mundial de la biósfera, el Archipiélago de Juan Fernández, a casi 700 kilómetros de Valparaíso, alberga una variedad única de flora y fauna, que evolucionó durante milenios separada del continente y se convirtió en fuente de leyendas universales, entre ellas la de haber servido de refugio al navegante inmortalizado en la novela "Robinson Crusoe".

La posibilidad de acceder a mundos tan diversos en lo geográfico, humano y cultural, explica que la región de Valparaíso reciba un flujo de visitantes que aumenta cada vez más. Estas y otras potencialidades, permiten insospechados atractivos para los turistas y oportunidades de negocios donde invertir.

Sector Altas Tecnologías
En un país reconocido internacionalmente por su estabilidad política, económica e institucional, la Región de Valparaíso exhibe una serie de ventajas comparativas para acoger y potenciar centros de desarrollo de alta tecnología, pilares de la llamada Nueva Economía. Destacan entre estas ventajas la expedita conectividad con la capital (Santiago), una envidiable calidad de vida, servicios complementarios confiables, investigación especializada en las universidades locales, y disponibilidad de equipamiento tecnológico que incluye fibra óptica y servicios de banda ancha vía cable submarino. Por éstas y otras razones, Valparaíso va camino de convertirse en uno de los centros más adelantados en este aspecto del Cono Sur, en el siglo XXI.

Alta Tecnología, que busca apoyar la materialización de proyectos en los campos de las comunicaciones, información, biotecnología y electrónica, entre otros. Contempla las siguientes facilidades:

  • Cofinanciamiento de estudios de preinversión.
  • Apoyo a la inversión en activo fijo inmovilizado, preferentemente en Parques Industriales o Condominios Tecnológicos.
  • Cofinanciamiento al arriendo a largo plazo de inmuebles asociados a un proyecto de inversión.
  • Subsidio a la formación de recursos humano por concepto de entrenamiento en el puesto de trabajo.
  • Incentivo a promotores de inversión.

La oficina de la Corfo ha otorgado prioridad máxima a la promoción de la ciudad de Valparaíso, con el objeto de captar inversionistas y proyectos de alta tecnología. Fruto de este trabajo y de las múltiples garantías que ofrece el país, empresas de la calidad de Motorola y AT&T se han instalado en la zona, en los últimos años.

De igual modo, numerosas empresas electrónicas de tamaño mediano y pequeño, dedicadas a los rubros de instrumentación, sistemas bancarios, sistemas de radiotransmisión, sistemas militares, control y transmisión de energía, han decidido instalarse en la Región, apostando a una estrategia de desarrollo que les permita ampliar sus horizontes comerciales al resto del Cono Sur y el mundo.

Entre los apoyos concretos del ámbito universitario de la Región al fortalecimiento de las empresas de alta tecnología, destaca una reciente iniciativa de la Universidad Técnico Federico Santa María. Esta habilitó dentro de su campus central, el Instituto Internacional para la Innovación Empresarial (IIIE), recinto en el que se han instalado empresas que utilizan alta tecnología y que estudian la materialización de importantes proyectos en la zona.

Otra de las áreas de interés prioritario dentro de la alta tecnología es la biotecnología, que en la Región ha recibido la atención de las cuatro universidades de mayor tradición -de Valparaíso, Católica de Valparaíso, Santa María y de Playa Ancha-, que desarrollan un programa conjunto.

En dependencias de la universidad Federico Santa María funciona un Centro de Biotecnología, que impulsa la investigación, apoya la formación de especialistas, y ejecuta proyectos para generar soluciones con impacto productivo en las áreas de salud, alimentos, agricultura, minería, medio ambiente e industria. Asimismo, la citada Universidad Santa María y la Universidad Católica de Valparaíso, imparten conjuntamente un doctorado en biotecnología a partir de 2002.

Sector Servicios Portuarios y Transporte
La Región de Valparaíso tiene una tradición más que centenaria en el rubro portuario, ya que esta ciudad se consolidó como puerto y centro comercial desde la década de 1830, llegando a ocupar el primer lugar en la costa del Pacífico Occidental; en la actualidad, oportunas modernizaciones han permitido que los terminales marítimos de la zona hayan renovado esta condición de liderazgo. Con la principal estructura portuaria de Chile, esta Región sirve de puerta de entrada y salida al Pacífico a los países del Cono Sur de América, a lo que se agrega su condición de punto neurálgico de la zona central, movilizando cerca del 50% de la carga marítima del país.

La Región conecta con Sudamérica a través del puerto terrestre de la ciudad Los Andes, a unos 150 kilómetros al interior de Valparaíso, siendo también un puente con la cercana frontera argentina. Conexiones viales expeditas y seguras con la capital, Santiago, y el resto del país hacen de los servicios portuarios una de las fortalezas de la Región de Valparaíso.

La entrega de sitios de atraque a concesionarios privados ha originado sustanciales avances en la gestión de los servicios de transferencia portuaria, en términos de costos, tiempos de atención y calidad del servicio, acordes con las exigencias del transporte marítimo e intermodal. Otra necesidad evidente, derivada de la fuerte competitividad de los mercados marítimos, es la de establecer cadenas logísticas para ofrecer un servicio más completo al cliente; así, en los puertos chilenos de esta Región existe claridad sobre la necesidad de actuar conjuntamente para consolidar un sistema de atención integral.

El puerto de Valparaíso se concentra en el embarque de cobre y frutas, en la salida de carga contenedorizada, refrigerada y seca, y en el desembarque de autos, utilizando el sistema roll on- roll off. Además, en los últimos años ha recibido un importante flujo de cruceros para turistas, especialidad que se está desarrollando prometedoramente. Con casi dos tercios de su transferencia transportada en contenedores, concentra la movilización de las exportaciones hortofrutícolas y posee un antepuerto terrestre, que regula el flujo de ingreso de camiones a los recintos portuarios.

El puerto de San Antonio, que se dedica al embarque de maíz, trigo, frutas, sal, cobre, celulosa, papel y vehículos, entre otros, acusa un notable dinamismo en los últimos años sobre la base de terminales modernos y de gran capacidad. Otros elementos favorables son una excelente infraestructura vial y la existencia de transporte ferroviario y terminales de contenedores, además de ventajas naturales, como sus aguas abrigadas, su cercanía con la capital y sus posibilidades de expansión, expresadas en el proyecto "Dársena", cuya concreción significaría aumentar sustancialmente su transferencia de carga.

Los puertos de Quintero y Ventanas se especializan en el transporte de compuestos químicos -ácido sulfúrico y combustibles líquidos y gaseosos-, en la carga y descarga de concentrados metálicos, graneles sólidos -carbón, bauxita, clinker- y granos limpios. Ventanas ofrece al usuario instalaciones únicas en toda la costa sur del Pacífico, con un terminal para el suministro de combustible para barcos de pequeño y gran calado, utilizando los sistemas de "bunkering" y barcazas, respectivamente.

La incorporación del sector privado al negocio marítimo portuario, ha ido acompañada de la modernización y fortalecimiento de la infraestructura para la transferencia de carga; como resultado, se ha reducido el tiempo de faena portuaria e incrementado la rotación de los sitios de atraque, aumentando la productividad y reduciendo los costos. Los puertos regionales tienen capacidad de manejo las 24 horas del día. El apoyo logístico y de seguridad también han experimentado un desarrollo similar, contribuyendo a la eficacia del sistema; otro complemento fundamental es una experimentada red de empresas aduaneras, que agiliza las tramitaciones.

El dinamismo del sector exportador nacional, se ha reflejado en un sostenido aumento de actividad, al igual que los volúmenes que manejan las empresas fraccionadoras de carga; ello implica que el trabajo de los puertos está experimentando una mayor demanda. Los proyectos de inversión actualmente en curso para aumentar la capacidad o el servicio del sistema portuario regional, tendrán como forma de ejecución principal el sistema de concesiones a privados nacionales y extranjeros, lo que también supone importantes oportunidades para inversionistas.

Sector Servicios Universitarios
La Región de Valparaíso posee la mayor densidad de establecimientos y estudiantes de nivel superior en Chile, concentrados en las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar, lo que le otorga un perfil clave en una época como la actual, en que el conocimiento es un factor decisivo para la economía y el desarrollo de una sociedad.

Las casas de estudios superiores de mayor tradición en la zona son las universidades de Valparaíso, Católica de Valparaíso, Federico Santa María, y de Playa Ancha de Ciencias de la Educación. En el último tiempo han surgido diversos proyectos educacionales de carácter privado, como las universidades Adolfo Ibáñez, de Viña del Mar, del Mar, Aconcagua, Andrés Bello y Marítima. Destaca también el gran número de institutos profesionales y centros de formación técnica, que en su conjunto complementan y diversifican las alternativas educacionales.

La formación que proporcionan las universidades existentes en la Región de Valparaíso abarca programas de pregrado, licenciaturas y títulos profesionales; cursos de postgrado, incluidos maestrías y doctorados, además de postítulos. Los egresados de estos planteles compiten ventajosamente en los mercados laborales de toda América Latina.

Estudiantes de todo el país y del exterior llegan a la zona a cursar estudios superiores en forma independiente o en virtud de programas de intercambio. El sistema nacional de ingreso exige a los postulantes chilenos someterse a un examen de aptitud, así como a pruebas de conocimientos específicos según el área de interés. Los postulantes extranjeros cuentan con un sistema especial de admisión, propio de cada casa de estudios.

La investigación que se realiza al interior de cada universidad forma parte de su desarrollo estratégico, y se complementa con proyectos que implican alianzas entre estas casas de estudios y organismos estatales y/o privados. La investigación universitaria y la transferencia tecnológica que deriva de ella, es un servicio de exportación que permite una estrecha colaboración entre el sector empresarial y los centros de educación superior de la Región. El actuar de éstos como agentes catalizadores capaces de transferir servicios, procesos y conocimientos tecnológicos de importancia económica, se ha visto reforzado por la reciente creación de un Centro de Estudios Regionales (CER). Este colaborará en coordinar entidades productivas con las universidades de la zona en temas relacionados con el desarrollo social, económico y tecnológico.

Este "know how" en las áreas científicas y tecnológicas constituye otro elemento clave dentro de la oferta exportable de las universidades de la zona, y abre a los científicos extranjeros la posibilidad de integrarse a equipos de investigación, que disponen de laboratorios con tecnología de punta en áreas como biotecnología electrónica e informática, entre otras.

La actividad de las universidades regionales, además, ofrece servicios de gestión y asesoría para perfeccionamiento y modernización a congéneres de diversos países. Por ejemplo, manejo financiero y administrativo, autoevaluación institucional, gestión institucional, y áreas específicas, como bienestar estudiantil, entre otras.

Las universidades locales realizan actividades de extensión durante todo el año, que se traducen en una intensa difusión cultural hacia la comunidad con exposiciones, teatro, espectáculos y conciertos. Complementan esta labor de difusión la radio y televisión universitarias, que difunden el quehacer educacional, cultural y artístico de los planteles a que pertenecen, reforzando el desarrollo intelectual de la Región y en especial de Valparaíso, recientemente declarada capital cultural de Chile.

 
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